
Ironía de la María que suponía saber ser mujer con bebé a cuestas , cantando y saltando por la calle, mirando nada y pensando en la ironía de la otra María que suponía saber que el chocolate se come amargo, sin ayuda de lo no-intrínseco de la vida misma, y además pensando en la otra ironía de otra María que suponía saber que la vereda era para enamorarse y no sólo para ensuciarse de miseria abundante y personal de cada individuo que supone que la vereda es para ensuciarse entre todos; así se formó la guerra con barro entre las tres Marías y 'todos', y ganó 'todos', porque es más fácil bañarse luego de ensuciarse, que pensar en las ironías de lavida como lo hicieron las tres Marías que, luego de ser destituidas, danzaron y maquinaron lo no-intrínseco de la ironía misma.

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