Mira, antes que todo, pretendo prometerte una mentira: es mejor que jugemos a ser grandes y no pensemos como animales, sigamos la ruta de la perfidia y engrandezcamos las pinceladas.
Señora María, deseeme suerte. Me encuentro en proceso de traspasar lo trascendental de la niñez. Señora María, cuídame al cruzar la calle. No desearía jamás terminar arrollada.
Porque soy rubia, soy alta, tengo pechos pequeños y camino poco erguida. Sólo eso me vasta para entrar al paraíso Señora María. Si soy sagaz o perspicaz tendré el reino más substancial de todos a mis pies y sólo mis pies.
No me haga caso, soy sólo una pequeña alma inconsolable, altanera e intolerante. Prométame una cosa: sólo déjeme desencapullar cuando la sociedad y el tumulto de gas acumulado en todas las sienes se halla disecado, desfigurado y esfumado. Entonces saldré a bailar en la cima del grumo más imperfecto de la futura faz terrenal.
Señora María, deseeme suerte. Me encuentro en proceso de traspasar lo trascendental de la niñez. Señora María, cuídame al cruzar la calle. No desearía jamás terminar arrollada.
Porque soy rubia, soy alta, tengo pechos pequeños y camino poco erguida. Sólo eso me vasta para entrar al paraíso Señora María. Si soy sagaz o perspicaz tendré el reino más substancial de todos a mis pies y sólo mis pies.
No me haga caso, soy sólo una pequeña alma inconsolable, altanera e intolerante. Prométame una cosa: sólo déjeme desencapullar cuando la sociedad y el tumulto de gas acumulado en todas las sienes se halla disecado, desfigurado y esfumado. Entonces saldré a bailar en la cima del grumo más imperfecto de la futura faz terrenal.

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