Y me quedé horas pensando acerca de la inmortalidad del cangrejo, pero no llegué a ningún lado. Después intenté con las barbies, los ponys, las tortugas, el viejito pascuero, el conejo de pascua, el burro, las vacas, sin embargo tampoco llegué a nada. Después se acerca un juglar (a todo ésto, estoy en medio de la edad media, que bonito suena) y me pregunta sobre qué estoy pensando, y deduce que es algo malo, por mis facciones faciales que eso daban a entender. Le conté que pensaa acerca de la inmortalidad de cosas mortales y tangibles, y se los nombré uno por uno. Por alguna extraña razón le costó entender cuales eran algunos de estos objetoscosasanimalesalgo. Después me asusté, pues noté una leve coquetería de parte de él, tontera que me molesta muchísimo. De la nada aparece un universitario super mino que nos pregunta acaso puede sacarnos una foto. El juglar casi muere, no sé por que tal reacción. El juglar me pregunta: "tu mientes?", le respondo que sí, obvio, todos mentimos. El me dice que la mentira es mala, que no debería mentir, y le respondo que no es mala ni buena, solo és, lo que podría ser malo son sus consecuencias o "qué se yo, en verdad no me interesa". Después me pregunta "entonces por qué no me mientes?" y le respondo que cómo sabe si no le he mentido. Me ha dicho que lo ve en mi ojos. Que lata, un romántico perdido en busca de su doncella que jura encontrar en una plaza cualquiera. Le digo que yo no debería confiar en él, y que no sé por qué sigo conversando con él si realmente su presencia me incomóda. Entre talla y talla me regala un helado de piña, súper medieval, y se lo agradesco enormemente, pues el calor se hacía insoportable. Noté nuevamente un estilo conqueto cuando comenzó con alabanzas del tipo "porqué tan linda y tan joven están tan solita?", "esos aros te sientan maravillosamente", alguna vez te has enamorado?", "es imposible que una chiquilla como tú nunca lo haya hecho, eres preciosa", "sabes mucho del mundo, tienes mucha literatura en tu cabeza", "estoy seguro que el de piña es tu favorito", "me darías tu número de teléfono?", "puedo tomarte una foto?". Ahora cuestiono el porqué no lo mandé a la chucha y me fui, por que realmente su presencia me aburría, me agotaba, me parecía ridícula, gratis, pero no llego a nada, igual que con la inmortalidad del cangrejo. Ahora quizás pueda incluir a mi estudio la inmortalidad de los juglares sólo para recordar ese momento tan ridículo pero que, de todas formas, fué tan pintoresco, que corresponde adornar el árbol de mi vida con una bolita en su representación. Me arrepiento de haberle dicho "estás tratando de conquistarme?", porque lo inerpretó de una forma muy contraria a mis intenciones. Quería que se fuera, fué muy pesá, pero caché que mientras mas pesada me ponía, mas pegote se volvía el pobre juglar. Ahora recuerdo cuando me dijo que se sentía súper solo, por que toda su familia vive en otra ciudad, su esposa, sus hijas, y que busca amistades en la calle, "ahora tu eres mi nueva amiga", me pareció tierno su relato, pero me parece que elijió a la persona equivocada de amiga. Una amiga supuestamente no miente, y le mentí en mi número de teléfono po, eso es grave?. Lamentablemente no compartía su necesidad de compañía, digo, por algo me senté sola y hablaba sola y fumaba sola y leía sola, etc.
Necesidades no necesarias: compañía; mas no creo que epicuro diga lo mismo.
20081116
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