Muchas náusas, mareos y cosas por el estilo. No quise ser mejor ni crecer rápido. ''Vomita pendeja, metete los dedos''.
5 de la mañana y el lugar parece campo de concentración con rehenes vestidos de fiesta y el techo no para de dar vueltas; le pedí que se quedáse quieto, pero el mala onda no quiso.
6 de la mañana y no me quiero ir en metro; el techo porfín paró el hueveo. Alguien dijo caminar?
8 de la mañana y las llaves aparecen como pueden. Abro, camino, ''buenos días, bonita hora, vállase a la cresta'', subo, abro, cierro, camino, me acuesto y ahí quedé.
10 de la mañana aliento poco fresco, hambre, jaquecas, ganas de jugar sudoku. La perra me abre la puerta, se avalanza y me lame con frenesí. Aveces no quiero dormir, pero ahora no.
4 y media de la tarde y hace unos minutos ya me había levantado. Sueño con papas fritas. Hambre.
Sola, calor, casi verano, ducha, papas fritas al fin. Más ketchup. Tele. Baño.
Indiscutiblemente, la noche estuvo penosa. Entre robos, vasos quebrados y medio llenos, surtido de secreciones corporales y humo, no hubo nada nuevo.
A veces me arrepiento de estas cosas y prefiero ponerme a estudiar. Quizás la física o la filosofía (ambas con F) me ayude más que un par de bocas húmedas y somnolientas, o más que gastar dos lucas en algo súmamente perecedero. Aunque existe algo concreto: tomar un cuaderno es mejor inversión que dormitar en un pasto mojado, un pasto mojado, un pasto mojado, osea, tres pastos mojados.
Ahora sí, bienvenido sudoku, te extrañé anoche, me hubieras defendido del techo. Es un hecho.
5 de la mañana y el lugar parece campo de concentración con rehenes vestidos de fiesta y el techo no para de dar vueltas; le pedí que se quedáse quieto, pero el mala onda no quiso.
6 de la mañana y no me quiero ir en metro; el techo porfín paró el hueveo. Alguien dijo caminar?
8 de la mañana y las llaves aparecen como pueden. Abro, camino, ''buenos días, bonita hora, vállase a la cresta'', subo, abro, cierro, camino, me acuesto y ahí quedé.
10 de la mañana aliento poco fresco, hambre, jaquecas, ganas de jugar sudoku. La perra me abre la puerta, se avalanza y me lame con frenesí. Aveces no quiero dormir, pero ahora no.
4 y media de la tarde y hace unos minutos ya me había levantado. Sueño con papas fritas. Hambre.
Sola, calor, casi verano, ducha, papas fritas al fin. Más ketchup. Tele. Baño.
Indiscutiblemente, la noche estuvo penosa. Entre robos, vasos quebrados y medio llenos, surtido de secreciones corporales y humo, no hubo nada nuevo.
A veces me arrepiento de estas cosas y prefiero ponerme a estudiar. Quizás la física o la filosofía (ambas con F) me ayude más que un par de bocas húmedas y somnolientas, o más que gastar dos lucas en algo súmamente perecedero. Aunque existe algo concreto: tomar un cuaderno es mejor inversión que dormitar en un pasto mojado, un pasto mojado, un pasto mojado, osea, tres pastos mojados.
Ahora sí, bienvenido sudoku, te extrañé anoche, me hubieras defendido del techo. Es un hecho.
